La respuesta al titulo del post es, en principio, no. Sin embargo, y según veremos más adelante, hay casos donde ésta se justifica no porque sea un "valor" en si misma, sino porque es intrínseca a ciertas expresiones públicas.
¿Cuándo no?
Empecemos por lo más básico. La violencia no se justifica cuando es el motor de la protesta. Nadie puede organizar una protesta sobre la base de que quiere dañar la propiedad pública y privada, y aprovecharse del caos existente. Los robos y el vandalismo no pueden ser considerados expresiones validas, y por tanto no están protegidos por el artículo 2, inc. 12 de la Constitución que a la letra dice:
"Toda persona tiene derecho a reunirse pacíficamente sin armas. Las reuniones en locales privados o abiertos no requieren aviso previo. Las que se convocan en plazas y vías públicas exigen anuncio anticipado a la autoridad, la que puede prohibirlas solamente por motivos probados de seguridad o de sanidad públicas".
Asimismo, la protesta no puede tener un fin violento. El uso de objetos o de armas que propicien -maliciosamente- ésta, es motivo de invalidación.
Pensemos un ejemplo:
Digamos que el día de mañana yo y mis amigos decidimos organizar una marcha en contra del TLC. Nos reunimos un día antes y preparamos nuestras banderolas y le pasamos la voz a nuestros vecinos. Llegado el día Quino -uno de mis amigos- se presenta con unas pistolas y nos dice debemos llevarlas por si acaso, no perdemos nada previniendo. Si aceptamos la sugerencia de Quino la protesta se desnaturaliza puesto que interviene un elemento -el uso de un arma- que predispone, de antemano, el uso de la violencia, si no la llevamos pero igual ésta se desencadena podremos alegar que la violencia fue producto del conato con la policía, y por tanto, valida.
¿Cuándo sí?
En efecto, cuando la violencia se produce a causa de la represión policial parece ser valida. Aquí, sin embargo, es dable plantear también algunos matices:
a) si la policía o las fuerzas del orden actúan contra quienes cometen deliberadamente actos de violencia y los separa oportunamente del grupo que lidera la protesta no hay ningún problema. Aplauso para la policía por hacer bien su trabajo.
b) si lo hace en contra de los líderes de la protesta, pensando que así dispersará a los demás (como ocurre habitualmente) punto en contra para ellos. Sería una conducta invalida y delataría un acto represivo ilegitimo.
c) si lo hace, sin discriminar, en contra de todos alegando razones meramente explicatorias la represión como en b) será invalida.
La violencia es siempre una consecuencia indeseable. Nadie, por muy radical que sea, esta dispuesto a aceptar que lo arresten o lo golpeen en la vía pública, sin embargo, se da sin que ello signifique que la violencia en sí invalide cualquier manifestación política.
La protesta de San Marcos
Sobre la base de estas premisas es posible emitir una opinión acerca de lo ocurrido ayer en las afueras de la Universidad Mayor de San Marcos. Yo diría en principio lo siguiente: i) la protesta tenía un fin legítimo (reclamar en contra del convenio firmado por el actual rector de esa Universidad y la Municipalidad de Lima para la construcción de un by pass limitando las actividades propias de la Universidad); ii) se desarrolló de manera normal hasta un punto.Hasta el punto en que la policía intervino (debía hacerlo) pero sin considerar los métodos más adecuados y haciendo uso, de un modo excesivo, de la fuerza; iii) los estudiantes recurrieron también al uso de la fuerza, y quizá también de manera excesiva pero este hecho, según la idea en cuya virtud la violencia no invalida de por sí toda manifestación política, no afecta de antemano ésta. Por el contrario, lo grave hubiera sido que la violencia fuera inducida por los estudiantes sobre la base de un petitorio anodino o infundado.
La crisis de la universidad pública en el Perú es un problema que arrastra ya varios años. La mala calidad de nuestras universidades se plasma en la calidad de profesionales que egresan de éstas, además de la pobre calidad de los servicios (en infraestructura, maestros, etc) que brindan. Por ello, los llamados al dialogo -y no el portazo que hoy algunos sectores celebran- es la via más adecuada para si no resolver todos los males, si al menos empezar a trabajar por resolverlos.
¿Cuándo no?
Empecemos por lo más básico. La violencia no se justifica cuando es el motor de la protesta. Nadie puede organizar una protesta sobre la base de que quiere dañar la propiedad pública y privada, y aprovecharse del caos existente. Los robos y el vandalismo no pueden ser considerados expresiones validas, y por tanto no están protegidos por el artículo 2, inc. 12 de la Constitución que a la letra dice:
"Toda persona tiene derecho a reunirse pacíficamente sin armas. Las reuniones en locales privados o abiertos no requieren aviso previo. Las que se convocan en plazas y vías públicas exigen anuncio anticipado a la autoridad, la que puede prohibirlas solamente por motivos probados de seguridad o de sanidad públicas".
Asimismo, la protesta no puede tener un fin violento. El uso de objetos o de armas que propicien -maliciosamente- ésta, es motivo de invalidación.
Pensemos un ejemplo:
Digamos que el día de mañana yo y mis amigos decidimos organizar una marcha en contra del TLC. Nos reunimos un día antes y preparamos nuestras banderolas y le pasamos la voz a nuestros vecinos. Llegado el día Quino -uno de mis amigos- se presenta con unas pistolas y nos dice debemos llevarlas por si acaso, no perdemos nada previniendo. Si aceptamos la sugerencia de Quino la protesta se desnaturaliza puesto que interviene un elemento -el uso de un arma- que predispone, de antemano, el uso de la violencia, si no la llevamos pero igual ésta se desencadena podremos alegar que la violencia fue producto del conato con la policía, y por tanto, valida.
¿Cuándo sí?
En efecto, cuando la violencia se produce a causa de la represión policial parece ser valida. Aquí, sin embargo, es dable plantear también algunos matices:
a) si la policía o las fuerzas del orden actúan contra quienes cometen deliberadamente actos de violencia y los separa oportunamente del grupo que lidera la protesta no hay ningún problema. Aplauso para la policía por hacer bien su trabajo.
b) si lo hace en contra de los líderes de la protesta, pensando que así dispersará a los demás (como ocurre habitualmente) punto en contra para ellos. Sería una conducta invalida y delataría un acto represivo ilegitimo.
c) si lo hace, sin discriminar, en contra de todos alegando razones meramente explicatorias la represión como en b) será invalida.
La violencia es siempre una consecuencia indeseable. Nadie, por muy radical que sea, esta dispuesto a aceptar que lo arresten o lo golpeen en la vía pública, sin embargo, se da sin que ello signifique que la violencia en sí invalide cualquier manifestación política.
La protesta de San Marcos
Sobre la base de estas premisas es posible emitir una opinión acerca de lo ocurrido ayer en las afueras de la Universidad Mayor de San Marcos. Yo diría en principio lo siguiente: i) la protesta tenía un fin legítimo (reclamar en contra del convenio firmado por el actual rector de esa Universidad y la Municipalidad de Lima para la construcción de un by pass limitando las actividades propias de la Universidad); ii) se desarrolló de manera normal hasta un punto.Hasta el punto en que la policía intervino (debía hacerlo) pero sin considerar los métodos más adecuados y haciendo uso, de un modo excesivo, de la fuerza; iii) los estudiantes recurrieron también al uso de la fuerza, y quizá también de manera excesiva pero este hecho, según la idea en cuya virtud la violencia no invalida de por sí toda manifestación política, no afecta de antemano ésta. Por el contrario, lo grave hubiera sido que la violencia fuera inducida por los estudiantes sobre la base de un petitorio anodino o infundado.
La crisis de la universidad pública en el Perú es un problema que arrastra ya varios años. La mala calidad de nuestras universidades se plasma en la calidad de profesionales que egresan de éstas, además de la pobre calidad de los servicios (en infraestructura, maestros, etc) que brindan. Por ello, los llamados al dialogo -y no el portazo que hoy algunos sectores celebran- es la via más adecuada para si no resolver todos los males, si al menos empezar a trabajar por resolverlos.

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