El último fin de año lo recibí en una playa al norte del Perú. La imagen de la playa con el sol, la arena y la gente feliz me animo un poco, y me obligo a pensar el futuro con optimismo (me imagino que algo parecido debe pasarnos a todos los 31).
En los días que estuve lejos de casa lleve conmigo un par de libros: las entrevistas de Cesar Hildebrandt y los Fundamentos Legales de la Desigualdad de Roberto Gargarella. El primero lo deje a la mitad, algunas entrevistas estan bien, pero otras son francamente pesadas. El otro en cambio me atrapo de principio a fin. Un gran libro, y como de costumbre, un gran autor.

Mientras paseaba por el pueblo me encontre con un vendedor ambulante. Tenía una lista de libros que dificilmente se encuentran en Lima (curioso como los libros nos buscan incluso en los lugares menos pensados). De todos, llamaron mi atención los dos de Barack Obama en la edición de Peninsula, que hace tiempo estaba buscando sin mucha suerte: Cartas a mi padre y La audacia de la esperanza. Compre los dos, y el vendedor, un hombre simpatico y dicharachero, me felicitó por mi entusiasmo por la lectura.
Volví a la playa y mientras trataba de tomar un poco de sol empece a leer La audacia de la esperanza. El libro no tiene pierde. Obama reflexiona sobre diversos temas con lucidez y elegancia. El capítulo 3, talvez el que más nos importe ahora,se titula Constitución. Y en él Obama detalla su idea de la Constitución y sus implicancias para una sociedad democrática. Sabia que Obama había sido profesor en Chicago, y que incluso era muy amigo de Cass Sunstein pero no sabía que tuviera un conocimiento tan prolijo de la historia constitucional de su país. Obama se declara un deliberativista y cree en la tesis de la Constitución como marco para la discusión colectiva. En esto Obama se acerca a la tesis tan halagada de Zagrebelsky de la Constitución como punto de lllegada y no de partida.
El libro me gusto. Esta bien escrito, es lucido y riguroso. Y al final te queda ese sentimiento de que todo es posible. Talvez se trate sólo de eso, de un sentimiento, pero quien dijo que los sentimientos no son también parte de la realidad.
En los días que estuve lejos de casa lleve conmigo un par de libros: las entrevistas de Cesar Hildebrandt y los Fundamentos Legales de la Desigualdad de Roberto Gargarella. El primero lo deje a la mitad, algunas entrevistas estan bien, pero otras son francamente pesadas. El otro en cambio me atrapo de principio a fin. Un gran libro, y como de costumbre, un gran autor.

Mientras paseaba por el pueblo me encontre con un vendedor ambulante. Tenía una lista de libros que dificilmente se encuentran en Lima (curioso como los libros nos buscan incluso en los lugares menos pensados). De todos, llamaron mi atención los dos de Barack Obama en la edición de Peninsula, que hace tiempo estaba buscando sin mucha suerte: Cartas a mi padre y La audacia de la esperanza. Compre los dos, y el vendedor, un hombre simpatico y dicharachero, me felicitó por mi entusiasmo por la lectura.
Volví a la playa y mientras trataba de tomar un poco de sol empece a leer La audacia de la esperanza. El libro no tiene pierde. Obama reflexiona sobre diversos temas con lucidez y elegancia. El capítulo 3, talvez el que más nos importe ahora,se titula Constitución. Y en él Obama detalla su idea de la Constitución y sus implicancias para una sociedad democrática. Sabia que Obama había sido profesor en Chicago, y que incluso era muy amigo de Cass Sunstein pero no sabía que tuviera un conocimiento tan prolijo de la historia constitucional de su país. Obama se declara un deliberativista y cree en la tesis de la Constitución como marco para la discusión colectiva. En esto Obama se acerca a la tesis tan halagada de Zagrebelsky de la Constitución como punto de lllegada y no de partida.
El libro me gusto. Esta bien escrito, es lucido y riguroso. Y al final te queda ese sentimiento de que todo es posible. Talvez se trate sólo de eso, de un sentimiento, pero quien dijo que los sentimientos no son también parte de la realidad.
3 comentarios:
bien jugado!
Leí el libro de Barack durante el semestre, y personalmente fue un gran motivación para no tirar la toalla.
saludos, che, nos vemos pronto, quizá mañana paso por el Idehpuc,
un abrazo,
m.
Si, buen libro. Todo un descubrimiento. Ojala pues te des un salto. mañana serìa bueno.
un abrazo
che, joel.
me dí el salto.
dejo constancia de mi agradecimiento por la conversa.
te abraza,
m.
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